La voz de los ochenta: un grito que se mantiene vigente


Por : Juan Cristóbal Arredondo

¿Qué estabas haciendo a tus diecinueve años? Los Prisioneros, liderados por Jorge
González, lanzaban al mercado, en 1984, su primer disco: La voz de los ochenta. Una oda a la
insolencia y la rebeldía adolescente, al tedio y a las ganas de romper con una barrera que iba
mucho más allá de la rutina. Una obra iniciática que aparecía como la mejor carta de
presentación, un enunciado que adelantaba las certezas que estaban por venir: “algo grande está
naciendo / en la década de los ochenta”.

Las calles están desiertas. Nadie camina por ninguna parte, sólo unos pocos autos que
transitan, al ritmo de un caballo. Hay toque de queda. De pronto suena una canción que avisa que
“viene la fuerza, la voz de los ochenta”, y todos salen de sus casas, zapateando y moviendo sus
cuerpos al ritmo de la melodía contagiosa; la atmosfera cambia y los colores opacos y plomizos
son reemplazados por matices fluorescentes, vivos. Una nueva era nace a partir de ese lema
inicial, acompañado por otras nueve canciones que componen el álbum.

Con sólo diecinueve años y habiendo recién terminado el colegio, Jorge González,
Claudio Narea y Miguel Tapia se convirtieron en la voz de los ochenta. En medio de la dictadura
y de un periodo de alta represión en Chile, Los Prisioneros lanzaron, bajo el sello independiente
Fusión, su primer álbum, La voz de los ochenta. Con una duración de 40:22 minutos, una lista de
diez canciones y la difusión de quinientas copias en su primera entrega, el disco, años más tarde,
ha sido considerado por medios especializados como uno de los mejores de la historia musical
chilena.
Y con justa razón: La voz de los ochenta es un álbum fresco, considerando el panorama
nacional en aquella época, original y con contenido. Pensar que un adolescente compuso todas
esas canciones es el primer paso para darse cuenta de la genialidad de la obra. Canciones como
Sexo, Paramar, No necesitamos banderas o la que da nombre al álbum, son la prueba fehaciente
del éxito del disco, que ha quedado marcado a fuego a través del tiempo y que, seguramente, será
recordado durante mucho tiempo por generaciones y generaciones.

La potencia y tonalidad del álbum queda plasmada en los primeros acordes de La voz de
los ochenta, acompañado de la frase que indica el desparramo total de cada una de las estructuras
establecidas: Algo grande está naciendo / en la década de los ochenta. Es el comienzo de algo
monumental, y el auditor lo sabe.

El resto de las canciones se encarga de ratificar la promesa que indicaba el nacimiento de
la fuerza que traía consigo la voz de los ochenta. Composiciones técnicamente sencillas, pero
increíblemente originales y de una fuerza que estremece, sobre todo en aquella época donde todo
era silencio y represión, con letras que se pronunciaban respecto a todo y que mostraban cero
respeto por los parámetros ya establecidos. Temas emblemáticos, que han traspasado
generaciones enteras y que se siguen escuchando frescos y contingentes; verdaderos himnos de
una sociedad que ansiaba el surgimiento de una voz que pudiera reflejar todos los pesares
coyunturales.

Con La voz de los ochenta, Los prisioneros lograron un primer impacto fundamental para
la carrera que desarrollarían en un futuro. Jorge González se posicionó como un prodigio de la
música y fue asumido como el líder de una generación, hasta entonces, sumida en el silencio y la
repetición constante de balbuceos poco claros.

El disco, en general, es un derroche de potencia y convicción, algo así como ese jugador
de fútbol aguerrido, que va al suelo, que moja la camiseta y que, al final del partido, sale entre
aplausos, no sólo por el vigor puesto en la cancha, sino que también por la maestría de su arrojo.
Es una compilación de canciones que se mantienen frescas, incluso a pesar del paso de los años.
Un disco donde cada canción está perfectamente elegida y que mantiene un discurso claro y un
estilo que sigue gustando. La voz de los ochenta marcó una nueva forma de hacer música y de
ligar el discurso con una melodía contagiosa, bailable y peligrosa, transversal y eterna, capaz de
perdurar incluso con la llegada de nuevos estilos y contextos.

Ficha técnica
Álbum: La voz de los ochenta.
Grupo: Los Prisioneros.
Año de lanzamiento: 1984.

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